magic fingers
  • curiositycounts
  • gutewerbung
  • rerechce
  • gastrogirl
  • girlsgotafacelikemurder
  • cryingtotheocean
  • prettycolors
  • visualamor
  • petit-poids
  • copiapega
  • vanityxo
  • rainfallsdown
  • kymali
  • niceskull
  • hollyhocksandtulips
  • whereischarlie
  • kellybrooke
  • adcollector
  • vivalacreatica
  • staff
  • notafortydegreeday
  • robsessed
  • whyyoufell
  • thesmarmybum
  • jaymug
  • toptumbles
  • post-acid
  • chalkboardnails
  • drivemehome
  • pakistani
  • girlwithrednails
  • sq-x
  • awesomepeoplehangingouttogether
  • ellenpages
  • panchoaventuras
  • dandoporculo
  • tobedoit
  • photoholic
  • rainingseason
  • lexidear
  • asholay
  • murart
  • unicerebral
  • dexae
  • tjobo
  • arroscaldosambllamantol
  • oliversphotos
  • jmerida
  • kithic
  • nastyakravtsova
  • letadbe
  • foozzyy
  • holadachs
  • middleandoff
  • blogconfession
  • skinsyeah
  • masmascastelldefels
  • becs82
  • rockenbei
  • yrinspiration
  • nofilm
  • zhu0403qin
  • pinholecam
  • dandyswag
  • mepesanlasneuronas
  • meloguiso
  • complaint-dep
  • bego
James Franco: Smoking in the Boys BathroomKristen Bell: Road Rage  and Bad DrivingPaul Dano: Compulsive MasturbaterEllen Page: I  Wear Boys’ UnderwearMandy Moore: Singer of “Candy”Ryan Reynoles:  Sobbing UncontrollablyZooey Deschanel: Frozen YogurtScott  Speedman: ProstitutionJosh Harnett: Indecent Exposure Public  Drunkeness & Shamless AmbitionKeri Russell: Pregnant MouseketeerDJ  AM: Sneaker FetishMolly Shannon: Caffine Addict

James Franco: Smoking in the Boys Bathroom
Kristen Bell: Road Rage and Bad Driving
Paul Dano: Compulsive Masturbater
Ellen Page: I Wear Boys’ Underwear
Mandy Moore: Singer of “Candy”
Ryan Reynoles: Sobbing Uncontrollably
Zooey Deschanel: Frozen Yogurt
Scott Speedman: Prostitution
Josh Harnett: Indecent Exposure Public Drunkeness & Shamless Ambition
Keri Russell: Pregnant Mouseketeer
DJ AM: Sneaker Fetish
Molly Shannon: Caffine Addict

No sé muy bien cual fue el momento en que decidí tomar mis propias  decisiones. La verdad es que no creo que yo decidiera nada, sino que mis  padres se cansaron de dejarme post-it’s por todas partes para saber que  era lo que tenía que hacer, para no acabar cayendo en el terrible pozo  del que tanto nos habían hablado de niños. Las cosas no son tan  sencillas, y las decisiones aún son duras de pelar. ¿Y si en vez de  hablar de falta de madurez, estuviéramos hablando de falta de confianza?  Hay miles de personas que necesitan una segunda opinión para darse  cuenta que la suya es la adecuada o simplemente al revés, necesitan un  empujón para saber que esa falda verde ceñida que se acaba de probar es  la prenda de ropa que le hace el mejor culo de toda la tienda.
Hay  gente que siempre ha sabido muy bien lo que quería. Otras nos hemos ido  topando con ello a medida que íbamos preguntando.

No sé muy bien cual fue el momento en que decidí tomar mis propias decisiones. La verdad es que no creo que yo decidiera nada, sino que mis padres se cansaron de dejarme post-it’s por todas partes para saber que era lo que tenía que hacer, para no acabar cayendo en el terrible pozo del que tanto nos habían hablado de niños. Las cosas no son tan sencillas, y las decisiones aún son duras de pelar. ¿Y si en vez de hablar de falta de madurez, estuviéramos hablando de falta de confianza? Hay miles de personas que necesitan una segunda opinión para darse cuenta que la suya es la adecuada o simplemente al revés, necesitan un empujón para saber que esa falda verde ceñida que se acaba de probar es la prenda de ropa que le hace el mejor culo de toda la tienda.

Hay gente que siempre ha sabido muy bien lo que quería. Otras nos hemos ido topando con ello a medida que íbamos preguntando.

La notas musicales nos acompañan en cada paso, nos visten cada movimiento, nos envuelven cada mirada.La música congela los instantes, recuerda los momentos perdidos y las personas que han aparecido. La sinfonía de una canción rememora los instantes, pone la piel de gallina y te dibuja en una fábula de la que no quieres escapar. Hasta los silencios son melodía, son huellas de los instrumentos, retoques de la voz, momentos de invasión. La música es irracionalidad, es libertad, desenfreno, es ser tu mismo, es dejarse llevar.

La música es la alternativa que todo el mundo busca.

Un maravilloso paseo por lo alternativo.

La notas musicales nos acompañan en cada paso, nos visten cada movimiento, nos envuelven cada mirada.La música congela los instantes, recuerda los momentos perdidos y las personas que han aparecido. La sinfonía de una canción rememora los instantes, pone la piel de gallina y te dibuja en una fábula de la que no quieres escapar. Hasta los silencios son melodía, son huellas de los instrumentos, retoques de la voz, momentos de invasión. La música es irracionalidad, es libertad, desenfreno, es ser tu mismo, es dejarse llevar.

La música es la alternativa que todo el mundo busca.

Un maravilloso paseo por lo alternativo.

¿Sabemos bien cómo somos? En verdad no somos lo que los demás quieren que seamos. No podemos intentar ser alguien que no nos corresponde. No podemos evitar dejar ir ciertos gestos o sutiles palabras que ni nuestra mente es consciente de que existen, simplemente es nuestra persona la que decide cual es el momento idóneo para cada expresión, cada ironía y hasta cada broma. De la misma manera no podemos cruzarnos de brazos y esperar a que alguien deje de mencionar su escena favorita sólo porque nosotros la odiamos. La verdad nos hace humanos, y aceptarla aún más. Hay que saber mantenerse en la raya sin llegar a cruzarla, y medir tus palabras sin transportarte a otra persona. Como me decían cuando era pequeña, las cosas son así, y punto.  

¿Sabemos bien cómo somos? En verdad no somos lo que los demás quieren que seamos. No podemos intentar ser alguien que no nos corresponde. No podemos evitar dejar ir ciertos gestos o sutiles palabras que ni nuestra mente es consciente de que existen, simplemente es nuestra persona la que decide cual es el momento idóneo para cada expresión, cada ironía y hasta cada broma. De la misma manera no podemos cruzarnos de brazos y esperar a que alguien deje de mencionar su escena favorita sólo porque nosotros la odiamos. La verdad nos hace humanos, y aceptarla aún más. Hay que saber mantenerse en la raya sin llegar a cruzarla, y medir tus palabras sin transportarte a otra persona. Como me decían cuando era pequeña, las cosas son así, y punto.  

Te lo he dicho muchas veces.
Y cada día lo repito por si estás cerca y me puedes oír.
Hace tiempo que te siento.
No fue la primera palabra que me dedicaste, ni la bonita sonrisa que me enviaste por correo, simplemente fue tu esencia la que me secuestró.
Calles hartas de guirnaldas floreadas inundaban cada rincón de una fragancia a deseo, las radiantes pupilas de las personas me hablaban a voces con tu figura dibujada en ellas, hasta el vago roce de mis sábanas solitarias me recordaba lo mucho que necesitaban sentirte. No era solo yo la que te buscaba en cada película, hasta mis pendientes salían a explorar tu aroma. Y sigue siendo así, pero lo bueno es que ahora viajamos juntos. Ahora estás en mi sonrisa, en las caricias infinitas, en las huellas de mis dedos en tu piel, y hasta en el espejo al despertarme cada amanecer.
Nunca había entendido como alguien podía regalar el sol hasta que me topé con mi sol particular. El que me ilumina la mente, me estimula el vuelo y me engrandece las ganas de vivir, el que desenfunda mi caparazón y deja ir todas mis imperfecciones, el que amasa mi carácter y cierra mi caja de Pandora, el que definitivamente hace que sea un poco más feliz cada día.
Es un placer que hayas secuestrado mis palabras tímidas y mis caricias sin sentido para darles la forma de tu figura y es que no se pronunciar otro nombre que no sea el tuyo.

Te lo he dicho muchas veces.

Y cada día lo repito por si estás cerca y me puedes oír.

Hace tiempo que te siento.

No fue la primera palabra que me dedicaste, ni la bonita sonrisa que me enviaste por correo, simplemente fue tu esencia la que me secuestró.

Calles hartas de guirnaldas floreadas inundaban cada rincón de una fragancia a deseo, las radiantes pupilas de las personas me hablaban a voces con tu figura dibujada en ellas, hasta el vago roce de mis sábanas solitarias me recordaba lo mucho que necesitaban sentirte. No era solo yo la que te buscaba en cada película, hasta mis pendientes salían a explorar tu aroma. Y sigue siendo así, pero lo bueno es que ahora viajamos juntos. Ahora estás en mi sonrisa, en las caricias infinitas, en las huellas de mis dedos en tu piel, y hasta en el espejo al despertarme cada amanecer.

Nunca había entendido como alguien podía regalar el sol hasta que me topé con mi sol particular. El que me ilumina la mente, me estimula el vuelo y me engrandece las ganas de vivir, el que desenfunda mi caparazón y deja ir todas mis imperfecciones, el que amasa mi carácter y cierra mi caja de Pandora, el que definitivamente hace que sea un poco más feliz cada día.

Es un placer que hayas secuestrado mis palabras tímidas y mis caricias sin sentido para darles la forma de tu figura y es que no se pronunciar otro nombre que no sea el tuyo.

Las conversaciones de piratas nos hicieron salvajes y las miradas imperfectas trajeron la timidez a nuestros días. No sólo crecimos como si fuéramos una sola persona, sino que maldecimos al tiempo por ayudarnos a ir por caminos distintos. Aún veo de vez en cuando esos ojos perdonavidas por los rincones de este inmenso agujero, y el color verde sigue rodeando todas las paredes que me sujetan, pero sigue siendo difícil alcanzar ese aroma a retrato perfecto, esa obra de arte que habíamos dibujado entre las dos. Supongo que es como una de esas canciones que se pasean por tu cabeza cuando creías que ya la habías olvidado. Ese, quizás, es el único consuelo que me puede quedar de un cuento con un final sin acabar. Sin promesas ni princesas.

Las conversaciones de piratas nos hicieron salvajes y las miradas imperfectas trajeron la timidez a nuestros días. No sólo crecimos como si fuéramos una sola persona, sino que maldecimos al tiempo por ayudarnos a ir por caminos distintos. Aún veo de vez en cuando esos ojos perdonavidas por los rincones de este inmenso agujero, y el color verde sigue rodeando todas las paredes que me sujetan, pero sigue siendo difícil alcanzar ese aroma a retrato perfecto, esa obra de arte que habíamos dibujado entre las dos. Supongo que es como una de esas canciones que se pasean por tu cabeza cuando creías que ya la habías olvidado. Ese, quizás, es el único consuelo que me puede quedar de un cuento con un final sin acabar. Sin promesas ni princesas.

Ese añorado espíritu juvenil va envolviendo tus pasos a medida que vas absorbiendo la esencia a mundo perdido. Cada rincón dibuja una canción que tu mente tararea, como si de una reliquia se tratara. No solamente las piedras o las hojas de los árboles te cuentan como ha ido pasando el tiempo, sino que los personajes que un día encontraste te descubren un puzzle de vidas totalmente distintas. Un mar infinito de sensaciones tatuadas en mis entrañas proyectan imágenes de tiempos pasados y de tiempos que vendrán. Todo esto, junto al suave susurro de este aire tan poderoso que te rodea cogiéndote de la mano y secuestrando tus ganas de crecer, es el virtuoso placer que todo el mundo desea tener. Y me siento orgullosa de poder tenerlo.

Ese añorado espíritu juvenil va envolviendo tus pasos a medida que vas absorbiendo la esencia a mundo perdido. Cada rincón dibuja una canción que tu mente tararea, como si de una reliquia se tratara. No solamente las piedras o las hojas de los árboles te cuentan como ha ido pasando el tiempo, sino que los personajes que un día encontraste te descubren un puzzle de vidas totalmente distintas. Un mar infinito de sensaciones tatuadas en mis entrañas proyectan imágenes de tiempos pasados y de tiempos que vendrán. Todo esto, junto al suave susurro de este aire tan poderoso que te rodea cogiéndote de la mano y secuestrando tus ganas de crecer, es el virtuoso placer que todo el mundo desea tener. Y me siento orgullosa de poder tenerlo.

Silencios absurdos inundan cada paso de nuestras miradas. Sin ni  siquiera ella saberlo, sus pensamientos se han vuelto borrosos,  difíciles de descifrar. La humedad en los ojos se ha desvanecido y las  inundaciones se han vuelto el pan de cada día. Sus alas se dirigen hacia  lugares impensables, evitando el color verde por todos los rincones. No  sólo ya no recuerdo en qué planeta vivía,  ni siquiera recuerdo el  nombre de cada uno de sus dedos del pie. Lo mejor de todo es que ella ni  recuerda como dibujaba mi nombre, ni que lo que más me gustaba del  mundo era jugar a esconder su sonrisa, para que no me pudiera llegar a  enamorar. No sé muy bien cuantas veces me habrá apuntado con un dardo,  pero estoy del todo segura que más de las veces que ahora me mira con  ganas de cogerme la mano y no soltarla jamás. Los instantes van pasando,  pero este cuento se ha convertido en una película aburrida, sin trama  ni color, ni lágrimas ni sonrisas, sin un final y con nuevos actores  sacados del inframundo.
Cuando te das cuenta que te has convertido en un vinilo rayado, lo  único que puedes hacer es tatuar toda la tinta que queda con palabras  que un día mencionaste, pero que ya no sabes lo que significan.

Silencios absurdos inundan cada paso de nuestras miradas. Sin ni siquiera ella saberlo, sus pensamientos se han vuelto borrosos, difíciles de descifrar. La humedad en los ojos se ha desvanecido y las inundaciones se han vuelto el pan de cada día. Sus alas se dirigen hacia lugares impensables, evitando el color verde por todos los rincones. No sólo ya no recuerdo en qué planeta vivía,  ni siquiera recuerdo el nombre de cada uno de sus dedos del pie. Lo mejor de todo es que ella ni recuerda como dibujaba mi nombre, ni que lo que más me gustaba del mundo era jugar a esconder su sonrisa, para que no me pudiera llegar a enamorar. No sé muy bien cuantas veces me habrá apuntado con un dardo, pero estoy del todo segura que más de las veces que ahora me mira con ganas de cogerme la mano y no soltarla jamás. Los instantes van pasando, pero este cuento se ha convertido en una película aburrida, sin trama ni color, ni lágrimas ni sonrisas, sin un final y con nuevos actores sacados del inframundo.

Cuando te das cuenta que te has convertido en un vinilo rayado, lo único que puedes hacer es tatuar toda la tinta que queda con palabras que un día mencionaste, pero que ya no sabes lo que significan.

Cuanto más rápido pasa el tiempo, más te das cuenta que tu vida se ha convertido en un caos. Das gracias al dios de la suerte por esos escasos minutos que tienes entre estar ocupado y estar no disponible. Y te sorprendes de como tu capacidad para organizar los segundos va aumentando a medida que cada vez son menos los que quedan por disfrutar. A pesar de todo,  consigues que la sonrisa impecable no desaparezca. Todavía existen personas en este mundo, que es el mío, a las que no les importa compartir miradas imperfectas y habladurías durante unos míseros minutos. Solamente tienes que saber topar con ellas. Soy una chica con suerte, si señor!

Cuanto más rápido pasa el tiempo, más te das cuenta que tu vida se ha convertido en un caos. Das gracias al dios de la suerte por esos escasos minutos que tienes entre estar ocupado y estar no disponible. Y te sorprendes de como tu capacidad para organizar los segundos va aumentando a medida que cada vez son menos los que quedan por disfrutar. A pesar de todo,  consigues que la sonrisa impecable no desaparezca. Todavía existen personas en este mundo, que es el mío, a las que no les importa compartir miradas imperfectas y habladurías durante unos míseros minutos. Solamente tienes que saber topar con ellas. Soy una chica con suerte, si señor!

Cuando estar enamorada significa sufrir, es que estamos amando demasiado. 
Cuando la mayoría de nuestras conversaciones con amigas íntimas son acerca de él, de sus problemas, ideas, acciones y sentimientos, cuando casi todas nuestras frases comienzan con “él…”, es que estamos amando demasiado.
Cuando disculpamos su mal humor, su indiferencia y sus desaires e intentamos justificarlo o incluso convertirnos en su terapeuta, es que estamos amando demasiado.

Cuando estar enamorada significa sufrir, es que estamos amando demasiado.

Cuando la mayoría de nuestras conversaciones con amigas íntimas son acerca de él, de sus problemas, ideas, acciones y sentimientos, cuando casi todas nuestras frases comienzan con “él…”, es que estamos amando demasiado.

Cuando disculpamos su mal humor, su indiferencia y sus desaires e intentamos justificarlo o incluso convertirnos en su terapeuta, es que estamos amando demasiado.